-¿No le cansa a usted el mar?
-No señor; me encanta.
-Es una cosa tan pesada: ¡Cielo y mar, cielo y mar...! Siempre lo mismo.
-¿Lo mismo? Discúlpeme, pero yo creo que usted no ve bien. ¿Es lo mismo el cielo de estas horas calurosas en que lo enciende el sol, que el cielo de la mañana, que el cielo de la tarde? ¿Los amaneceres, los ocasos, los nublados, son lo mismo? ¿Ese mar tan igual en apariencia, es lo mismo, tranquilo como está, que cuando está colérico? ¿No ha observado usted las calmas...?
-Todo eso es poesía.
-¿Qué...? ¿Es poesía tener ojos en la cara...? Usted tiene razón, eso es poesía. Para ver ciertas cosas se necesitan ojos que sepan mirar.
Eugenio María de Hostos
Me encantó. Justamente ése es el sentido que le quiero dar a mi blog. El saber mirar. Ojos que sepan mirar. Ojos del alma. Ojos del corazón.
El poeta mira cualquier objeto material y ve lo inmaterial en él. Los grandes poetas comienzan sus obras con una piedrita, un zapato, una taza de café y sus ojos luego comienzan a ver la vida, la muerte, el alma...
Tu blog es la puerta a la poesía, tus ojos los porteros que nos permiten pasar a ver otras realidades.
Cariños
No tengo un entendimiento muy entrenado en la poesía. Pero me encantó ese diálogo. Saludetes
"lo esencial es invisible a los ojos"
Este es el que más me gustó de los últimos artículos que tienes publicados. La frase final es muy buena: "Para ver ciertas cosas se necesitan ojos que sepan mirar."
Te dejo otra frase en esa misma línea: "Los ojos pueden ver y mirar. Si los tuyos sólo ven, te estás perdiendo la mitad de la vida"